Ché perder tempo a chi più sa più spiace
(D. Alighieri)
Via, via
vieni via con me
niente più ti lega a questi luoghi...
(Fiorello)
Casi ya una semana en tierras florentinas y nada parece decepcionar en esta ciudad enclavada entre la edad media y el renacimiento. Una vez que se llega aquí, la tecnología es lo último que pasa por la mente, lo cual se hace evidente en la forma en como funcionan los negocios, bares y restaurantes. Ésta es un ciudad con el rostro permanentemente vuelta al pasado. Recordar y dar vida a personajes "lontano morti" es más que una actividad cotidiana... es una forma de vivir. Tal vez sea esto una clave del por qué "i fiorentini" utilizan un italiano, que al igual que sus monumentos y arquitectura, alude a lo remoto. Así es, el uso del llamado "pasato remoto" es algo común entre los florentinos y, en ocasiones, uno tiene la impresión de escuchar latín por las calles. "Si, si lei lo fece quando parlò a sottovoce!" oigo decir a dos jóvenes mientras relleno la eterna botella de agua, pues el calor de agosto se siente como nunca lo había sentido antes. Hasta ahora Florencia no se ha convertido en algo cercano a una ciudad favorita, pero me parece innegable la belleza que aquí se encuentra, incluso en lo más ínfimo... déjemos de lado la Cupola del Duomo o la Chiesa de S. Trínita. Existe un museo, muy pequeño (y bastante ignorado), llamado L'Opificio delle Pietre Dure. Un edificio antiguo (como todos) y pequeño que contiene algunas de las obras de artesanía más hermosas que jamás haya visto. Son, en su mayoría, reproducciones de pinturas (aunque hay bastantes obras originales también) pero hechas con piedras. Piedras de todo tipo... incluso con madera que a través de los siglos se convirtió en piedra, lo cual me parece no sólo interesante y magnífico, sino casi poético. Es decir, observar una obra artesanal de belleza inigualable con materiales que tuvieron que esperar siglos para poder formarse, pues el paso de materia orgánica a inórganica no es algo que suceda en poco tiempo, ni mucho menos, es algo que no sucede en todos lados. Aunque tal vez tampoco sólo en Florencia después de todo...
...
Es de noche y el calor ha menguado. Me dirijo al famoso Ponte Vecchio pues, al parecer, aquello de tomar un helado cruzando el famoso Ponte Vecchio mientras se escucha a los músicos callejeros es algo "a fare" en Florencia. Así que me dirijo hacia allá... la música y el bullicio turístico no se hace esperar, los hay de todos los colores y sabores (me refiero aquí a los helados... aunque también a la gente.... y a los músicos). Compro mi helado y atravieso el puente. Llegando a la esquina escucho notas que me parecen muy conocidas. Me detengo, escucho y sonrío. Sí, es "Via con me", la tarareo con un helado de Stracciatela e frutti di bosco en la mano, mientras la luna a lo lejos se refleja clara y tímida en el Arno. Notte bella... ben' per cominciare.

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